Cuando las mujeres flirtean
Antes se llamaba «Herzblatt», hoy «Die Bachelorette». En la televisión alemana triunfan los programas de citas. En lugar de buscar entre la masa anónima, también se puede salir a buscar al hombre soñado en la tele. Nadine Klein, la actual Bachelorette, muestra en RTL (Alemania) cómo flirtean las mujeres. En la posición más cómoda del que elige, cuando uno decide quién se queda y quién se va, uno se siente por supuesto mejor que al revés. Las mujeres flirtean por muchos motivos: para sentirse más atractivas, por aburrimiento, por costumbre, para conseguir un mejor trabajo y para avanzar. Nada ocurre sin motivo y todo sucede como tiene que suceder. Las mujeres flirtean de forma sutil en un bar, en la discoteca o en la World Wide Web, en webs de citas como Parship o Meetic, o en Tinder.
Las mujeres flirtean en la red
Cuando las mujeres buscan pareja en internet, la foto de perfil tiene que ser buena, se restan unos kilos con alguna mentirijilla y se hacen bastante más jóvenes. Por supuesto, online hay una oferta mucho mayor que en la vida real. Si hace diez años flirtear por internet se veía como algo mojigato y mal visto, supuestamente cosa de reprimidos, hoy es lo habitual o casi un estándar. También es cada vez más frecuente que las mujeres busquen sugar daddies que les financien una vida fantástica a todo lujo, con viajes de lujo, zapatos y bolsos caros y ropa de diseño. En realidad, es una historia vieja que las mujeres se líen con hombres bastante mayores para tener el futuro asegurado. A algunas no les importa la diferencia de edad. Gracias a internet, en sitios web como mysugardaddy.eu la búsqueda de pareja puede hacerse con total precisión bajo esa premisa.Las consecuencias de que las mujeres flirteen
Las mujeres también flirtean para casarse con alguien de un círculo superior y avanzar profesionalmente. Eso se llama también "casting couch". Sin embargo, desde el desagradable caso de Harvey Weinstein y el #MeToo, a los machistas ya no les resulta tan fácil tocar y hacer insinuaciones sexuales. Una y otra vez, las mujeres sufren insinuaciones sexuales no deseadas, como Taylor Swift, a quien un presentador de radio tocó el trasero en una foto oficial. Ella lo denunció con éxito. También se ha podido ver en la tele a algún que otro mirón de escotes. Gracias al feminismo y la emancipación, ocurre cada vez menos, aunque últimamente han vuelto a circular con más fuerza noticias de violaciones. Pero, evidentemente, no es nada nuevo: en el fondo, a las mujeres les gusta flirtear. En el mejor de los casos, aumenta la autoestima, quizá proporciona ventajas y hace atractiva: un juego social.